BASTAN DOS dedos de frente y un nivel básico de inglés para imaginar cuál es el plato fuerte de la inglesa Bath. Desde que los romanos llegaron a Gran Bretaña se puso de relieve el potencial de las aguas termales de la ciudad que, desde la edad de bronce, habían usado aquellos que confiaban en sus poderes curativos. De hecho, la bautizaron como Aquae Sulis, que significaba las aguas de Sulis, el dios local. Hoy día, una visita a los baños romanos proporciona al visitante una idea de la calidad de vida de que gozó este pueblo, así como de las actividades religiosas que se desarrollaron allí. Para que la visita cultural no solo deje la miel en los labios, muy cerca se encuentra el Thermae Bath Spa, que constituye el único lugar de Gran Bretaña donde se pueden tomar baños de aguas termales naturales. Estas se han venido usando desde hace más de 2.000 años con fines terapéuticos, para tratamientos de belleza y relajación. Todo ello en un entorno maravilloso: un santuario en el mismo centro de la ciudad –declarada patrimonio de la humanidad– y con fabulosas vistas desde la piscina descubierta de la azotea. Además, cuenta con un edificio nuevo construido en cristal y piedra, complemento ideal para el paisaje urbano dieciochesco de Bath. El Thermae Bath Spa ofrece una completa gama de tratamientos. La novedad este año es el watsu por parejas (un masaje de shiatsu realizado dentro de las aguas termales naturales), así como nuevos tratamientos exfoliantes de cuerpo entero, duchas Vichy, manicuras, sesiones de flotación o la nueva gama de productos Ligne Tropicale, una serie de fragancias afrutadas y vigorizantes pensadas para conseguir una piel sana y rejuvenecida. Esta pequeña zona del centro de la ciudad ha entrado a formar parte de la historia en más de una ocasión. Justo al lado de los baños se encuentra la magnífica abadía de Bath, una edificación del siglo XV construida sobre el emplazamiento de un monasterio, donde hace más de mil años fue coronado al primer monarca de Inglaterra, el rey Edgar. Asimismo, existen numerosas muestras arquitectónicas de la época dorada de la paiciudad –la era georgiana–, muy cerca las unas de las otras: The Circus, espacio circular formado por bloques de viviendas, que fue iniciado en 1754 por el arquitecto John Wood el viejo; The Royal Crescent, la obra maestra del hijo del anterior, que consta de un conjunto de 30 edificios uniformados en forma de media luna; y el puente de Pulteney, el único de todo el país con tiendas, al estilo del puente Vecchio de Florencia, en Italia. Los amantes del arte, la cultura y la historia pueden disfrutar entrando en alguno de los 18 museos y galerías de la ciudad, dedicados a la astronomía, la arquitectura, la fotografía, la indumentaria, la escultura, la historia de América, el arte del lejano oriente, el patrimonio industrial, Jane Austen, los libros antiguos y los viejos maestros. Si no se dispone de mucho tiempo, otra forma práctica de conocer Bath es montados sobre un autobús turístico de dos pisos: salen cada cuarto de hora y permiten subir y bajar cuantas veces se desee. O participando en uno de los recorridos gratuitos a pie que cada día ofrecen los Mayor’s Honorary Guides (guías honorarios del municipio). DE COMPRAS En la época georgiana acudían a Bath los amantes de la alta costura con el objetivo de comprar lo último en estilo y tendencias. Y este carácter puntero en lo comercial no ha cambiado en absoluto. La ciudad sigue ofreciendo ese ambiente especial en el centro, abarrotado de pequeñas tiendas de marcas independientes, sitas junto a las de otras marcas más habituales. Además, en ambos extremos de la urbe se han construido espléndidas zonas comerciales. Milsom Place, anteriormente conocida como Shire’s Yard, se ha renovado por completo y se ha transformado en una moderna zona comercial llena de cafeterías, restaurantes y boutiques. En el otro extremo de Bath, las tiendas de las marcas internacionales más conocidas gozarán de una nueva sede este año, tras la apertura de la primera fase acabada de la nueva y esperada zona comercial de Southgate. RISAS EN PRIMAVERA Este año Bath incluirá un nuevo festival en su apretada y variopinta agenda anual de eventos. El Festival de la Comedia se inaugurará el 1 de abril (April Fool’s Day, el equivalente al día de los inocentes en el Reino Unido y otros países) y se clausurará el 12 del mismo mes. Brindará un excelente conjunto de actuaciones y diversión a base de teatro callejero, humoristas, cine, obras de teatro, concursos e imitaciones en las calles históricas de Bath y en diversas instalaciones, todas ellas entregadas en cuerpo y alma al arte de hacer reír. Los conocidos humoristas Paul Merton, Dave Spikey, Count Arthur Strong y Jenny Éclair figuran entre otros muchos nombres pendientes de confirmación. El festival se une a la larga lista de eventos que Bath acoge todos los años, como el Festival de Literatura (del 28 de febrero al 8 de marzo), el Festival de Música y Teatro Alternativos (del 22 de mayo al 7 de junio), el Festival Internacional de Música (del 22 de mayo al 6 de junio) y, finalmente, el Festival de Jane Austen (del 18 al 27 de septiembre). CABARET NOCTURNO De noche, Bath es música, gastronomía, teatro, cine, comedia, danza y relax. Entre las recientes incorporaciones a su entretenida vida nocturna está la nueva sala de ocio Komedia. Abrió sus puertas en noviembre en el antiguo Beau Nash Cinema, cine que ha sido completamente renovado, y que hoy ofrece un fabuloso y variado programa de actuaciones nacionales e internacionales a cargo de humoristas, artistas de cabaret y grupos musicales. Fiel a la moda europea, en muchos de estos eventos los espectadores pueden gozar de una cena mientras disfrutan del espectáculo. Por otro lado, quien prefiera cenar antes de ir al teatro, podrá escoger entre los numerosos restaurantes que llenan las calles de Bath y sirven comida para todos los gustos y paladares. La más reciente aportación al panorama culinario es Jamie’s Italian, el primer restaurante italiano de Jamie Oliver –joven y popular chef de la cocina británica–, que se inauguró en octubre en Milsom Place. VISITAS CERCANAS Para los que no pueden estarse quietos, Bath también constituye una base excelente desde donde desplazarse a otros lugares, como Cotswolds y Mendips, ambas declaradas zonas de elevado valor paisajístico, y todos los pueblos y valles del desconocido noreste de Somerset: el recientemente inaugurado museo Radstock reúne el fascinante patrimonio industrial y social de esta intrigante zona. Otros lugares cercanos que merece la pena visitar son la pequeña ciudad catedral de Wells, la casa de campo inglesa Longleat o el monumento neolítico de Stonehenge, cuyo origen y construcción –aún por determinar y entender– sigue apasionando al mundo entero.