FUE HACE UNOS 1.500 AÑOS.

 El im- perio romano quedó desbordado por los ataques germanos y de la mezcla de unos y otros, más los restos celtas, nació el pueblo bávaro y uno de los estados más antiguos del antiguo continente. En su ini- gualable variedad, el viaje por Baviera se convierte hoy en un puzle de infinitas po- sibilidades, cuyas piezas sólo consiguen encajar los más habilidosos. Los primeros pasos los podríamos dar en Múnich, en alguna de esas cervece- rías al aire libre donde los excursionistas despliegan sus manteles a cuadros pa- ra darse un homenaje con las viandas de sus cestas. Mientras, en las avenidas co- merciales de la Maximilianstrasse o del Szeneviertel aparece en escena la tropa de compradores y, en el arroyo helado verde oliva del Jardín Inglés, unos jóve- nes surfistas demuestran sus habilidades.

A escenas como éstas debe Múnich su fama de metrópolis risueña. Una gran ciu- dad con olor a cerveza y a rosquillas de pan saladas, cálida, jovial, propensa a los placeres y a la cultura festiva. Quedan jus- tificados así sus más de 5.000 restau- rantes, bares, cafés y cervecerías al ai- re libre y el amplio abanico de fiestas que colma el calendario. Pero además de ser centro del ale- gre ritmo de vida mediterráneo, Múnich es también un im- portante enclave artístico. Tarde tras tar- de se alza el telón en más de 50 teatros, desde la Ópera Estatal Bávara hasta los pequeños escenarios independientes. Y en Maxvorstadt, zona de museos, lucen intactas miles de obras maestras, que re- corren un periodo de más de 2.000 años.

Baviera es elestado más meridional de los 16 ‘länder’de Alemania

LA VETUSTA AUGSBURGO

Con sus 20 siglos de historia, es una de las ciudades más ancianas de Alemania. El ayuntamiento, con su sala dorada, la torre Perlachturm, así como sus nume- rosas iglesias dan testimonio de ese ri- co pasado. Curiosamente, aquí también destaca la calle Maximilianstrasse, que constituye un paseo entrañable entre la catedral con las vidrieras figurativas más antiguas de Alemania y la iglesia de San Ulrich y Afra, de estilo gótico tardío. Du- rante el recorrido, la constante la ponen los edificios rena- centistas y barrocos. Pero, como dicen, a la vejez viruelas. Y Augsburgo tiene fuerza y vida para rato. En verano ce- lebra operetas al aire libre, el Verano de Mozart y la Fiesta Alemana de Mozart. Además, dos veces al año tiene lugar la gran fies- ta popular Plärrer. A la Gran Celebración de la Paz y la Feria de Primavera y de Oto- ño le sigue el Mercado de Navidad, cita ineludible para el visitante. Finalmente, otros atractivos culturales son el teatro de títeres de Augsburgo, el zoológico y el jar- dín botánico, así como el museo sobre la naturaleza, que incluye un planetario.

REPUTACIÓN DE MIEDO

Pocas ciudades cuentan con un mons- truo como hijo célebre. Es el caso de In- golstadt, donde, según la historia es- crita por Mary Shelley, vio por primera vez la luz Frankestein. Cuenta la au- tora inglesa que el personaje nació en 1818 en esta ciudad, don- de también estudió Medici- na. Y es que en Ingolstadt se encuentra una de las universidades más anti- guas de Alemania. Fun- dada en 1472, fue la pri- mera del estado bávaro y una de las más im- portantes. Para entrar en el centro his- tórico de la ciudad fortificada, uno debe pasar por taquilla y pagar la tasa del aparcamiento. El área es peatonal, y sólo los habitantes del casco urbano tienen permisos espe- ciales para transitar con su vehícu- lo por el interior. Paradójica prohi- bición, siendo Ingolstadt una ciu- dad que vive de estos vehícu- los: desde que se instalara des- pués de la segunda guerra mundial con motivo de sus buenas comunicaciones, Audi monopoliza gran par- te de su actividad cultu- ral y laboral.

VITALIDAD

 El poderoso Burg, el castillo imperial de Nuremberg, resi- dencia de los emperado- res alemanes durante siglos, domina desde un alto la silueta de la ciudad. Por debajo se alzan las preciosas iglesias góticas de San Sebaldo y San Lorenzo, las altivas casas de los ricos patricios y una impresionan- te muralla de cinco kilómetros de largo Pero la ciudad, 950 años más tarde de su fundación, no es para nada un museo apolillado, sino una metrópoli pletórica de vida, moderna y dinámica, que reúne a medio millón de habitantes y que invita a recorrer sus callejas para admirar sus monumentos y descubrir sus secretos. Muchas de las plazas públicas están adornadas con vistosas estatuas, gru- pos plásticos o fuentes, como la des- tacada Schöner Bruñen (La Fuente Bella) que, desde hace 600 años descansa en la plaza central del mercado. Según dicen los an- cianos del lugar, sólo es necesa- rio girar su anillo dorado y el de- seo más ansiado del creyente se verá cumplido. ¿Realidad o le- yenda? Sólo hay una forma de saberlo. Compro- bándolo. Un viaje que desafía al azar. 

TEXTO DARÍO REINA