La Autoridad Portuaria de Barcelona cerrará el año con casi 2,6 millones de cruceristas. Por primera vez los españoles son los viajeros más numerosos.


LA DÉCADA prodigiosa de los cruceros en Barcelona no ha sido un espejismo. Lo confirma el balance del 2011, con nuevos récords que no por reiterados dejan de tener mérito, en una coyuntura económica que ha hecho temblar a casi todos los ámbitos del consumo. Pero Barcelona empezó el milenio disparada, tras hacerse un hueco en un sector con enorme potencial, y en los últimos años su puerto se ha asentado como número uno en Europa y cuarto en todo el mundo, solo superado por los transitadísmos muelles de Florida (EEUU). El año que acaba hará historia, con un total de 2,6 millones de cruceristas, que en más de la mitad de los casos empiezan y/o acaban su ruta en Barcelona. Por primera vez, la nacionalidad número uno es la española.

Precisamente, que Barcelona sea puerto base (de inicio y final de trayecto) para los barcos más grandes y modernos que navegan por el continente, supone un empujón muy importante para el sector turístico local. Entre el millón y medio de viajeros que empiezan su viaje en la capital catalana se cuentan decenas de nacionalidades. Al margen del atractivo de la ciudad, la modernidad y confort de sus nuevas terminales llevan a la mayoría de navieras a establecer en Barcelona sus mejores buques.

Como destaca el presidente de la Autoridad Portuaria de Barcelona (APB), Sixte Cambra, “este año ha estado marcado por los grandes retos: los tres barcos más grandes desplegados en el Mediterráneo han tenido como puerto base Barcelona y la operativa que necesitan requiere una mayor coordinación entre los agentes implicados, desde terminales a consignatarios, seguridad y otros”. En su opinión, al llegar a final de temporada se puede asegurar que “Barcelona ha demostrado su capacidad y preparación para atender cualquier demanda que venga de esta industria y más si esta supone un beneficio tan claro para la ciudad”.

En el 2011, el segundo mayor barco del mundo, el Liberty of the Seas, de Royal Caribbean; el novísimo Epic de Norwegian Cruise Line, y el Carnaval Magic han marcado la diferencia en el puerto catalán. Entre los tres sumaban más de 14.000 pasajeros, sin contar las tripulaciones. Pero también compañías superventas, como Costa Cruceros y MSC han aumentado su presencia y cifra de viajeros, mientras que Pullmantur, Iberocruceros y Holland America ganaban escalas. Cualitativamente, también se ha logrado contar todo el verano con Disney Cruises y hasta se ha acogido el estreno de un barco de superlujo, el Seabourn Quest, para los navegantes más exigentes del mercado.

El 2012 se estrenará con la certeza de que la desestacionalización de estos viajes es ya una realidad. Obviamente, en invierno el tráfico es menor, pero las ofertas de las compañías y su apuesta por el Mediterráneo en invierno se deja notar en las estadísticas. A falta de datos finales, hasta octubre el puerto ya sumó 2,4 millones de cruceristas y 785 escalas. Cuando acabe el año se rozarán las 900.

Y es que solamente en noviembre se han registrado 74 escalas, que suponen un incremento del 27% respecto al 2010.

El auge de este tipo de viajes en España se ha traducido también en una mayor presencia nacional, hasta el punto de que el 19% de los cruceristas contabilizados en Barcelona son españoles, seguidos por norteamericanos (17%), británi- cos (16%) e italianos (15%).

¿Qué panorama presenta el 2012? Para empezar será un año con tendencia a la estabilidad, ya que de momento no hay barcos más grandes en Europa a los que atraer y el gran reto es consolidar el resultado del año que acaba. Cambra apunta que el objetivo es “mantener el número de pasajeros”.

Y es que en la APB tienen claro que el reto “no es crecer a cualquier precio, ya que el nivel de servicio ofrecido es prioritario para nosotros”, reflexiona el presidente de la Autoridad Portuaria de Barcelona. De hecho, al margen de la propia dinámica de la industria, hay innumerables factores externos que influirán en la marcha del sector de los cruceros. No solo la crisis, sino también las facilidades que rodean a este tipo de viajes. Como apunta Sixte Cambra, “las conexiones aereas con los mercados de origen son claves para mantener el liderazgo”.