ES LA TERCERA ISLA más grande del Mediterráneo y, al mismo tiempo, un pequeño país. Así que, mirando el mapa de Chipre, hay que saber relativizar las distancias. En pocas horas uno se va de una punta a la otra, respirando en cada parada una profunda tranquilidad, disfrutando del contraste de las buganvillas sobre las tapias blancas y descubriendo alguna de las diez iglesias bizantinas que la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad. Como aeropuerto internacional de la isla, Lárnaca es para muchos la primera impresión que tienen al llegar a Chipre. En la ciudad costera, una de las visitas obligadas es la del bello Lago Salado, en el que en los meses más frescos viven colonias de flamencos y otras aves migratorias. Junto al lago, en un enclave coronado por palmeras, se encuentra el santuario Hala Sultan Tekesi, construido a la memoria de la tía del profeta Mahoma. Aunque más fuerte es la relación de Lárnaca con el cristianismo. Se remonta a sus orígenes y a su primer obispo, Lázaro, quien vivió aquí su segunda vida tras ser resucitado por Jesús, según la creencia cristiana. Una iglesia construida en su nombre se levanta en el lugar donde se encontraron sus restos.

LA CAPITAL
Una ciudad con mil años de historia debe figurar en el programa de todo visitante. Nicosia está situada en el centro de la isla, aunque bien comunicada con otras ciudades. Amurallada por los venecianos en el siglo XVI, merece la pena un paseo por su casco antiguo, salpicado de edificios y monumentos de interés histórico y por pequeñas tiendas, cafés y tabernas. El museo de joyas, el de la historia de monedas chipriotas y el centro de arte municipal son otros de los puntos de interés. Pasear a través de la ciudad antigua es como dar un paso atrás en el tiempo. Estrechas callejuelas y viejas casas con balcones decorados sobresalen de las deterioradas murallas de arenisca y los artesanos practican los mismos oficios que hace siglos en sus pequeñas tiendecitas. Finalmente, resulta gratificante un paseo por Laïki Geitonia, barrio folclórico y peatonal que ha sido cuidadosamente renovado para evocar la atmósfera de otros tiempos. A poca distancia de la capital chipriota se encuentran algunas de las joyas históricas de la isla, como las iglesias pintadas de Asinou y Agioi Apostoloi en Pera Chorio Nisou, las tumbas reales en Tamassos, la antigua ciudad de Idalion y los encantadores pueblos de Fikardou y Kakopetria.

LEMESOS
Compagina su papel de segunda mayor ciudad de la isla con el de principal puerto chipriota, centro de la industria del vino y animado lugar de vacaciones. Lemesos destaca como una ciudad de playa cosmopolita y con vida propia. Una animada ciudad donde se celebran dos de los festivales más importantes de toda la isla: el Carnaval (justo antes de la Cuaresma), con bailes de disfraces, desfiles y celebraciones y el Festival del Vino, en septiembre, una fiesta donde estos caldos exquisitos circulan libremente para el disfrute general, por cortesía de las bodegas locales. La visita debe incluir el castillo, en el que se encuentra el Museo Medieval de Chipre, el museo arqueológico del distrito, el museo de arte popular, la galería municipal de arte de Lemesos y los jardines municipales. Con sus espectaculares paisajes y envidiable clima, no es extraño que Afrodita escogiera Chipre como su lugar preferido. Ahora los mortales también pueden disfrutar de esta tierra digna de dioses.