La capital portuguesa y su entorno ofrecen al visitante una combinación de cultura, arquitectura, y gastronomía

Álvaro Laforet / Fotos y texto

Lisboa está de moda y merece ser degustada sin prisas. La ciudad a orillas del Tajo ha sido reconocida como la Capital Verde Europea 2020, promoviendo el desarrollo sostenible tanto para locales como para visitantes. Es por ello que la ciudad es ideal para visitarla a pie, en bicicleta o de la forma más clásica, en tranvía. La transformación de la metrópoli estos últimos años ha sido espectacular, promoviendo eventos culturales con todas las medidas de seguridad que requiere la pandemia.

Lisboa. Foto Álvaro Laforet ©

La propuesta cultural pasa por el Centro de Interpretación de la Historia del Bacalao, donde los visitantes descubrirán las epopeyas de los marineros del descubrimiento de Terra Nova o cuando pescaban el bacalao en las gélidas aguas atlánticas. Está ubicada en la famosa Plaza del Comercio.

Dos imprescindibles más en la capital lusa que se deberían visitar son el Museo de Arte Antiga y la exposición de Almada Negreiros y el museo de Arte, Arquitectura y Tecnología. Sus novedades son prometedoras.

EN LAS ALTURAS. Desde el Santuario Nacional del Cristo Rey, situado a una altitud de 113 metros, se puede apreciar el famoso e icónico Puente 25 de Abril, uno de los símbolos de esta maravillosa ciudad. Dos joyas de la arquitectura de principios del siglo XX son el Elevador da Bica y el de Santa Justa, quizás los elementos más representativos de una ciudad que puede ser visitada a pie y que, para superar sus cuestas, pone al alcance de vecinos y visitantes estos ascensores urbanos.

Lisboa. Foto Álvaro Laforet ©

Un lugar curioso y completamente diferente es The Pink Street, la calle pintada de rosa donde los restaurantes y bares dan vida a la zona y reúnen a los lugareños.

Lisboa fusiona lo moderno con lo clásico y que mejor fusión que el arte culinario con la música tradicional portuguesa, el fado. Parreirinha de Alfama es un pequeño restaurante donde se puede disfrutar de los fados clásicos en vivo con una gastronomía tradicional lusa. Si por lo contrario se quiere cenar en uno de los locales de moda en la ciudad, entonces el lugar es Sud Lisboa. Sin duda, su principal referente en términos gastronómicos es la cocina fusión e innovadora.

Sud Lisboa. Foto Álvaro Laforet ©

Y en cuanto a dónde alojarse, el Hotel 1908 Lisboa es un hotel boutique con una arquitectura única, obra del maestro Adães Bermudes. De estética Art Nouveau, mezcla obras contemporáneas de artistas locales y cuenta con una galería de arte en su interior.

A 30 MINUTOS DE LISBOA. Para una excursión rápida desde la capital portuguesa existen varias opciones más que recomendables. Setúbal es un pueblo bautizado por los romanos tiene uno de los mercados de pescado más famosos del mundo. Desde allí, dirección a Sesimbra, se puede atravesar el Parque Natural da Arrábida. Este parque tiene grandes zonas salvajes, con una gran variedad de aves y flora autóctona.

Sesimbra ha sido una ciudad ligada con el mar y al arte. Sus pa- redes están pintadas con obras de artistas nóveles y en su costa se puede practicar todo tipo de de- portes acuáticos. Por otra parte, las playas de Ribeira d’Ilhas son uno de los lugares más idóneos para practicar el surf, ya que su geo- grafía hace esta zona tenga olas perfectas todo el año.

Palacio Nacional de Mafra. Foto Álvaro Laforet ©

Finalmente, el Palacio Nacional de Mafra es una hermosa construcción civil del siglo XVIII que fue ordenada construir por el rey Juan V y forma parte del complejo arquitectónico del Palacio Real, una basílica y un convento, en la localidad homónima. Los lugares más interesantes que deben ser visitados son los dos carrillones, los seis órganos históricos, la biblioteca y una enfermería ochocentista.

https://www.visitlisboa.com/