SI FUERA UN

 personaje histórico se- ría Napoleón. Si fuera una novela sería Colomba. Si fuera un animal podría ser un muflón. ¿Un escritor? Prosper Méri- mée. ¿Un alimento típico?: el brucciu. ¿Un color?… sin duda, el verde. El ver- de de los castaños de Castagniccia, de las hileras de inmensos y centenarios pinos, de las manchas esmeralda de los lagos de montaña, de los viñedos en primavera, de los olivos de Nebbio o de más de las 2.000 especies vegetales que pintan el paisaje de esta isla fran- cesa del mediterráneo. Los griegos la bautizaron con el nom- bre de Calista (la más bonita), y no se equivocaron. Conocida hoy como la is- la de la belleza, Córcega seduce con sus inmensas playas de aguas cristali- nas, sus calas desiertas, sus escarpa- dos acantilados y sus formaciones mon- tañosas. Y es que, más de 100 cum- bres que alcanzan los 2.000 metros de altura la sitúan como la isla con más montañas de todo el Mediterráneo.

Viajar a Córcega significa quedarse maravillado, sorprenderse a cada paso, impregnarse del encanto y la amabili- dad de sus gentes. Ya en 1944, antes de su última aventura, Antoine de Saint- Exupéry, que había viajado a los para- jes más inhóspitos del mundo, se refi- rió a Córcega como la isla que “fijaba los ojos en sus maravillosos golfos con arabescos de ágata, en sus pla- yas, en sus calas secretas, sus ríos, sus montes de nevadas cimas, sus bosques, sus misteriosos setos, sus cascadas y sus mil aromas”.

 GRANDES ITINERARIOS

 Más allá de la literatura también se pue- den descubrir los paisajes de Córcega. Existen diversos caminos para realizar excursiones al corazón de la isla. El más conocido es el GR 20, un recorrido úni- co que cruza de norte a sur el paisaje de montaña: desde Calenza, en la re- gión de Calvi, hasta Conca, en Porto- Vecchio. Aunque es el sendero más di- fícil, también es uno de los más bellos del mundo y, a lo largo del recorrido se descubren casas fortificadas de grani- to, refugios de pastores, chorros de agua filtrada a través de las rocas idea- les para bañarse, pueblos encantado- res, bosques frondosos y frescos llenos de hayedos, pinos negros, crestas afi- ladas, torrentes, lagos glaciares e im- ponentes cimas de gran altura desde donde se divisa el espectacular paisa- je de la isla. Para los menos experimentados, también existen senderos de menor di- ficultad. El Mare e Monti Nord conduce de Cargèse a Calenzala y el Mare e Monti Sud de Porticcio a Propiano. Ade- más, también hay tres grandes itinera- rios que enlazan las dos costas y uno de ellos, conocido como Mare a Mare Sud se puede recorrer todo el año.

Estos senderos rurales conducen a la Alta-Roca, cerca de las aguas de Ba- vella o a Bozio, donde pequeños cami- nos descubren antiguas capillas ruma- nas adornadas con frescos. Los amantes de la bicicleta o la equi- tación también pueden disfrutar de Cór- cega porque la isla cuenta con circui- tos deportivos, sendas forestales para realizar excursiones y casi dos kilóme- tros de caminos transitables que acce- den a lugares y pueblos inaccesibles por carretera. Durante los recorridos, se observa que, por todos los rincones, la natura- leza generosa de Córcega se cubre de agua convirtiendo esta isla en un gran balneario: fuentes termales, cascadas espectaculares, piscinas naturales, ríos de agua dulce y salada, lagos de mon- taña e idílicas playas.

COSTA INFINITA

Más de 1.000 kilómetros de costa lle- nos de diversidad de paisajes subma- rinos conforman el perfil de la isla. Cór- cega tiene agua y arena para todos los gustos. Los más arriesgados encon- trarán al noroeste, en la zona de Agria- tes, las playas más salvajes. Para dis- frutar del sosiego, un poco más al sur, en las cercanías de Ile Rousse, el agua azul turquesa y los fondos rocosos con- forman las playas de Balagne. En la mis- ma zona, el Golfo de Porto acoge un entorno de naturaleza virgen y, al sur de la isla, de Bonifacio a Porto-Vecchio la costa, salpicada de calas, se combina con la arena fina, las aguas cristalinas, los deportes acuáticos, la vida subma- rina, los paseos en vela y los rincones más bellos de la isla. En el extremo sur, Bonifacio es el en- clave preferido por los surfistas ya que las olas y el viento, que sopla más de 250 días al año, se combinan para ofre- cer todo un espectáculo para los afi- cionados a este deporte acuático. A cuatro kilómetros de la costa se en- cuentran las islas Lavezzi, un laberinto de islotes rocosos bañados por aguas azul tropical protegidas por un estatu- to de parque marino internacional.

PATRIMONIO HISTÓRICO

 Una de las características más sor- prendentes de Córcega es su extenso patrimonio. De la prehistoria se con- servan vestigios de torres de la miste- riosa civilización torréenne y cientos de menhires entre los que destacan las fa- mosas estatuas de Filitosa, con sus enigmáticos rostros esculpidos. La isla también tiene toques de la época griega y romana, sobre todo pa- ra el paladar. Tras su estancia en Cór- cega, estas antiguas civilizaciones le- garon el cultivo de los viñedos y la cría de las ostras. En la edad media flore- cieron capillas e iglesias románicas de líneas puras y sencillas en los pueblos de Castagniccia, Nebbio y Balagne. Y ya en los siglos XVII y XVIII se edificaron construcciones barrocas de las que aún se conservan importantes monumen- tos en numerosas zonas de la isla. La intensa historia de Córcega tam- bién puede leerse a través de las forti- ficaciones y ciudadelas de los pueblos y de las torres de defensa genovesas esparcidas a lo largo y ancho del litoral.

 AROMAS Y SABORES

En la cultura gastronómica corsa abun- dan los platos típicos. El prisuttu, jamón dulce de cerdos semisalvajes alimenta- dos con bellotas y castañas se alza co- mo una de las exquisiteces más popu- lares. También son alimentos tradicio- nales las figatelli (salchichas de hígado), coppa (embutido ahumado de lomo) y pulenta de castañas a base de harina como acompañamiento del guisado de jabalí con cebolletas. En las zonas costeras la isla ofrece mariscos y pescados de gran calidad y el conocido azimu, la versión corsa de la sopa bullabesa. Además, como in- grediente único y exclusivo es tradicio- nal el brocciu, un queso a base de le- che de cabra o de oveja que solo se produce en la isla. Como complemen- to, la dieta corsa cuenta con ocho vi- nos con denominación de origen ricos en aromas y sabores.

 J.C. ATTARD J.C. ATTARD ANDREANI A. ORTUNO

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TEXTO SOFIA MARTÍN