ERA MEDIADOS del pasado mes de junio cuando se inauguró el flamante Seabourn Quest en el puerto de Barcelona. Con 32.500 toneladas de registro bruto, 25,9 metros de manga y 198 metros de eslora, este gigante es capaz de recibir a solo 450 pasajeros y 330 tripulantes en sus nueve cubiertas hábiles. Fue minuciosamente construido en astilleros italianos poniendo énfasis, por encima de todo, en los especios para el relax y la lectura, para tumbarse al sol o para recibir cuidadosos tratamientos de wellness.

Con la inauguración del Seabourn Quest, la naviera Seabourn, se ha afianzado como la mejor alternativa de cruceros de lujo en el mercado. En la actualidad, sus seis exclusivos barcos, con capacidad de 208 o 450 pasajeros (todos ellos alojados en lujosas suites), ofrecen el 25% de la oferta de cruceros de lujo en el mundo.

Cara al verano del año que viene, la compañía ya está cerrando sus propuestas. Por un lado, los barcos más grandes de la flota –el Seabourn Odyssey y el Seabourn Quest– ofrecerán cruceros de siete noches por el Mediterráneo desde 2.199 euros. Por otra parte, el Seabourn Sojourn realizará cruceros de 7 a 14 noches de duración por el norte de Europa y a partir de 3.000 euros. Y aún hay más novedades: los íntimos Seabourn Pride, Spirit y Legend ofrecerán cruceros de mayor duración con interesantes cruceros por el Mediterráneo y el Norte de Europa.

Para los que disfrutan de viajar durante la temporada baja, Seabourn ofrece multitud de alternativas, como cruceros por Asia, Australia y Suramérica. O, incluso, un crucero para dar la vuelta al mundo. Por supuesto en barcos más pequeños, con alojamiento en suites, política de todo incluido a bordo y un servicio muy exclusivo.

El lujo de Seabourn, de cualquier modo, podría calificarse de informal, en un ambiente elegante pero distendido, donde es fácil sentirse a gusto y con todas las expectativas colmadas. Más allá de la enorme proporción de tripulación por pasajero, el crucerista que elija esta compañía disfrutará de poder atracar en puertos pequeños, inaccesibles a los grandes buques, y por tanto fuera de las rutas habituales. No vivirá masificaciones y podrá personalizar al máximo su experiencia en las escalas.

Pero además logrará no preocuparse por nada, porque vinos y licores están incluidos en las comidas, hay champán de bienvenida, artículos de baño de lujo, alta cocina y turnos abiertos, propinas incluidas, cine y baile en cubierta y una larga lista de placeres incluidos en el precio. Y si lo desea, podrá sumar su spa al placer de navegar.