Conocer el medio natural y el paisaje; razones familiares y de amistad; tranquilidad y descanso; y conocer la cultura y las costumbres son los principales motivos que esgrimen los turistas que viajan a Galicia. Sin embargo, cualquier excusa es buena para visitar la comunidad gallega. Bañada por el océano Atlántico y el mar Cantábrico, Galicia permite vivir una aventura singular llena de tradición, frondosos paisajes y ciudades únicas. Situado al noroeste de la Península Ibérica, el territorio gallego tiene 1.300 kilómetros de costa, 772 playas y 5 grandes rías. En él perviven más de 2.000 años de historia. Los enigmáticos castros –Baroña (Porto do Son), Viladonga (Castro de Rei) y Santa Tagra (A Guarda) son los mejor conservados–; la Galicia romana –la muralla de Lugo, fortificación circular con un perímetro de 2.200 metros cuadrados declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco–; y los pueblos de raíces celtas delatan el pasado multicultural de esta fértil tierra. La presencia del agua es constante. De las sierras de Os Ancares, O Courel y Peña Trevinca descienden las aguas de muchos ríos gallegos. Por algo se conoce a Galicia como la tierra de los mil ríos. Los numerosos y variados cauces fluviales moldean el paisaje. Las rías, Altas y Baixas, conectan Galicia con el mar y brindan un marco incomparable para practicar el turismo náutico gracias a los puertos de A Coruña, Portosín, Ribadeo, O Grove, Baiona, Aguete-Marín y Vilagarcía de Arousa.

Con 112.581 plazas de alojamientos, Galicia dispone de una amplia y va- riada oferta en hoteles, hostales y fondas, más de un centenar de cám- pings –más de 34.000 plazas– y 471 alojamientos de turismo rural. Este potencial coloca a la comunidad ga- llega, en cuanto a número de estable- cimientos hoteleros, en cuarto lugar de España, después de Baleares, An- dalucía y Catalunya.

CIUDADES ÚNICAS

Monumentales y acogedoras. Así son las ciudades gallegas. Santiago de Compostela es la urbe medieval por excelencia. Capital administrativa de Galicia, está declarada patrimonio cultural de la humanidad y supone el fin de los caminos de peregrinación de la cristiandad hacia la tumba del apóstol Santiago. A Coruña es la ciudad de la luz y la belleza del modernismo, mientras Ferrol, tradicional centro naval y militar, es un referente del arte neoclásico. En las Rías Baixas destacan dos núcleos de población importantes: Vigo, en la que se pueden degustar los mejores mariscos del Atlántico, y Pontevedra, fin de una extensa lengua de mar que penetra tierra adentro hasta fundirse con las aguas del río Lérez. El casco antiguo de Pontevedra requiere una visita atenta y reposada. En el interior despuntan dos bellas localidades: Lugo y Ourense. Ambas ciudades están bañadas por el caudaloso río Miño, cuyo cauce está resguardado por bosques autóctonos con robles y castaños centenarios. Lugo es un vivo testimonio del legado romano. Ourense destaca por su puente romano, sus burgas –emanaciones termales de agua caliente– y el pórtico de entrada a la catedral, denominado Pórtico del Paraíso, obra del maestro Mateo.

TURISMO RURAL

El rico patrimonio arquitectónico rural de Galicia permite descubrir su lado más natural. El viajero puede alojarse en una construcción del siglo XVIII, en una antigua fábrica de salazón o en una casa de labranza. Los pazos y las residencias solariegas forman parte inseparable del paisaje y de la identidad gallega. El turismo rural descubre la variedad y frondosidad de las tierras del interior, los infinitos matices de sus verdes, los numerosos ríos y arroyos y el sosiego que rige la vida en el campo.

ESPACIOS NATURALES

Galicia es un atractivo mosaico de paisajes en el que conviven un sinfín de espacios naturales. La comunidad gallega alberga el Parque Nacional Marítimo Terrestre de las Islas Atlánticas, compuesto por los archipiélagos de Cíes, Ons, Sálvora y la isla de Cortegada, con 7.138 hectáreas marítimas y 1.195 hectáreas terrestres. También cuenta con seis parques naturales protegidos: Fragas do Eume, Corrubedo y lagunas de Carregal y Vixán, en A Coruña; Monte do Invernadeiro, Serra da Enciña da Lastra y Baixa Limia- Serra do Xurés, en Ourense; y Monte Aloia, en Pontevedra. Las zonas de montaña, el turismo termal, los deportes náuticos en los puertos y las rías gallegas, y el célebre Camino de Santiago hacen de Galicia un destino completo.

TEXTOALBERTO LARRIBA

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