MEDIA TARDE y el sol cae pesado sobre el horizonte, dejando la ciudad teñida de azul. Se encienden miles de candelabros en las ventanas y entonces sabes que ha llegado la Navidad. Desde ese instante, y hasta que la decoración abandone las calles, Suecia tiene algo de mágico. Hacia finales de noviembre comienzan a montarse los incipientes mercadillos navideños donde, a parte de los típicos objetos de artesanía, también se pueden encontrar algunos dulces tradicionales como los saffransbullar –bollos de azafrán– y las pepparkakor, unas galletas hechas con jengibre, canela y leche. El más temprano de estos mercadillos, que comienza el 16 de noviembre, es el que se encuentra en el parque de atracciones Liseberg, el más grande de toda Escandinavia. El recinto, que en estas fechas se decora con 15 millones de puntos de luz y 700 abetos, acoge alrededor de 80 puestos y tiendas con artículos realizados manualmente, así como exquisiteces gastronómicas. Además, también habrá una pista de hielo en el estanque Spegeldammen y diversas atracciones infantiles en funcionamiento. Del 5 al 23 de diciembre el parque estará abierto diariamente, para el disfrute general. El segundo de los mercadillos tradicionales de Gotemburgo es el de Haga, el distrito más antiguo de la ciudad, característico por sus calles adoquinadas y el ambiente que se respira durante su paseo. Este año estará abierto solo durante los fines de semana, del 1 al 16 de diciembre, y de diez de la mañana a cuatro de la tarde. Más céntrico es el mercadillo ubicado en el interior del centro comercial de Nordstan –el más grande de todo el país–, donde unos cuarenta artesanos y diseñadores jóvenes muestran sus creaciones y donde, además, se presentan varios espectáculos. El recorrido finaliza en el mercado navideño de Kronhuset (el edificio más antiguo de la ciudad), que abre de martes a domingo durante todo el mes de diciembre, desde las 11.00 horas a las 16.00 horas. Entre ramas de abeto y olor a almendra quemada se encuentran los vendedores, cuya principal particularidad son sus vestimentas, a la antigua usanza. No vale la pena resistirse: será imposible salir de allí sin degustar el típico glögg, un vino caliente y especiado ideal para templar el cuerpo. Y el ánimo. Por eso es mejor acompañarlo con algo sólido. Si el bolsillo aprieta, una buena idea es acercarse a uno de los quioscos más o menos legendarios de la ciudad, donde por poco dinero puede adquirirse un halv special, bocadillo de salchicha con puré de patata, que se acompaña de mostaza, kétchup y ensalada típica de la costa occidental.

SANTA LUCÍA

En España, el 13 de diciembre es solo un día más; en Suecia, uno de los más importantes del año. Se celebra la festividad de Santa Lucía: en las casas, en la escuela o en el trabajo, una joven es elegida para representar a la santa, vestida con una larga túnica blanca con una banda rosa en la cintura y una corona de luces. La muchacha va acompañada de una decena de jóvenes vestidas también de blanco, que cantan melodías navideñas y bailan alrededor de las luces. En Gotemburgo, la Lucía local es coronada en Liseberg el día 12 de diciembre y participa en los conciertos tradicionales de la iglesia de Vasa que, tienen lugar durante ese día y al siguiente. Cerca del templo se encuentra Avenyn, la calle con mayor densidad de bares y restaurantes de toda Suecia y donde artistas locales hacen sus delicias decorando y redefiniendo árboles, puentes y edificios, para que en la temporada navideña luzca como Dios quiere. Nunca mejor dicho.