DINÁMICA Y VIBRANTE. Así es Hong Kong. Una ciudad deslum- brante, en la que se funden tra- dición y modernidad, Oriente y Oc- cidente. Aquí nada pasa desaper- cibido: los centros comerciales ul- tramodernos compiten con los clá- sicos mercadillos; la cocina inter- nacional y regional comparte mesa y mantel con las especialidades locales; los rascacielos no escon- den las típicas casitas de bambú, y nombres ilustres –Armani, Cha- nel, Gucci– conviven con las ca- sas flotantes de los pescadores. La mezcla del mundo oriental con la cultura occidental, lo mo- derno con lo antiguo, las viejas tra- diciones de la China milenaria con las tecnologías de vanguardia, componen la imagen actual de Hong Kong, una ciudad inverosí- mil que ha sabido llamar la aten- ción del mundo y erigirse en el principal destino turístico de Asia. El comercio y los negocios son la base de la economía de la ciu- dad honkonesa. Así ha sido des- de hace más de un siglo. La ex- colonia británica –Londres esta- bleció un enclave estratégico en el Pacífico en 1839– aprendió que la actividad comercial era clave pa- ra prosperar. La pugna entre el sis- tema comunista chino y el capita- lismo británico –Hong Kong volvió a manos de China en 1997– ha marcado la vida de la ciudad.

OBRAS INOLVIDABLES

Una vez constatado el hecho de que Hong Kong es una de las ciu- dades más curiosas del mundo, en la que abundan las sorpresas y las anécdotas, vale la pena cen- trarse en un rasgo de su persona- lidad: la arquitectura, una faceta que ha dejado obras inolvidables. Aunque el legado británico ha ido decayendo con los años, aún se conservan algunos edificios em- blemáticos que recuerdan su pa- so por la ciudad. Es el caso del Palacio del Gobierno y la Catedral. Sin embargo, han sido las gran- des empresas las que han impul- sado las construcciones más im- pactantes. Razones de espacio han obligado a construir en verti- cal. Un ejemplo es el edificio del Banco de Hong Kong y Shanghai. Los arquitectos chinos también han dejado su huella. El Banco de China, una espectacular torre de cristal triangular que evoca la ho- ja de bambú, y el Hopewell Cen- tre, edificio circular de 66 plantas coronado por un restaurante y una piscina, son impresionantes. El distrito central de la isla de Hong Kong alberga elegantes ho- teles y modernos centros comer- ciales. El Lippo Centre, en el ba- rrio de Almiralty, y la arquitectura tradicional china del barrio de Ken- nedy Town, son otros puntos de indudable interés arquitectónico. Situada al sureste de Cantón, Hong Kong ocupa una superficie de mil metros cuadrados en los que habitan seis millones de per- sonas. Una multitud que inunda las animadas calles de la ciudad, ya sea a pie, en coche o en bici- cleta. Mezclarse entre el gentío es la mejor forma de vivir y sentir la ciudad como un honkonés más.