TIENE NOMBRE DE MUJER,

 los ojos ver- des y la mirada de misterio. Irlanda erige or- gullosa su bandera como La Libertad de De- lacroix y se suelta la melena pelirroja al vien- to, como lo haría Maureen O’Hara en El Hombre Tranquilo. Aposentada sobre va- porosos vestidos antiguos, luce piercing en los labios y tatuaje en el hombro. En Irlan- da se puede viajar en el tiempo a cada ra- to. Hoy, Dublín es uno de los lugares más cool y una de las capitales europeas más excitantes. El bullicioso puente O\’Connell cruza el río hacia uno de los barrios más ani- mados de Europa, el Temple Bar. Cuando cae la tarde, esta zona de la ciudad se con- vierte en un hervidero de gente que se reú- ne en los pubs para escuchar música irlan- desa y beber el elixir sagrado de Sir Arthur Guinness. Cerca de aquí está Grafton Street, la calle en la que se encuentran las tiendas de moda más elegantes y caras de la capital, y el Trinity College, esa maravillo- sa universidad fundada a finales del XVI, por la que han pasado alumnos de la talla de Oscar Wilde y Samuel Beckett.

ESCENARIO DE ‘BRAVEHEART’

Fuera de Dublín, en el este de Irlanda, se extienden cataratas, castillos, bosques, la- gos y lugares intrigantes, como Clonmac- noise, a orillas del río Shannon, uno de los asentamientos cristianos más antiguos de la isla. Las montañas de Wicklow, a poca distancia de la capital, guardan un paisaje exuberante de precipicios rocosos y bos- ques umbríos. Allí está la cascada más al- ta de Irlanda y los fantásticos y pintorescos jardines de Powerscourt. En el oeste, se puede visitar el monasterio de Glendalough, del siglo VIII. Dicen que Wicklow es el con- dado más verde de Irlanda. De hecho, en él se han rodado algunas secuencias de fa- mosas películas, como Braveheart, prota- gonizada por Mel Gibson, o Excalibur y Mi- chael Collins. Pero si realmente quiere colar- se en otro tiempo, alquile un coche y tome dirección al sur. El Anillo de Kerry ofrece una de las carreteras más espectaculares que existen. Forma parte de la mística y virgen Irlanda y es un punto de partida ideal para realizar excursiones.

EL BESO DE LA ELOCUENCIA

El paisaje del sur tiene algo de paraíso, con sus verdes colinas, playas de aguas trans- parentes y pintorescos pueblos y conda- dos, como Kerry, Kilkenny, Tipperary, Car- low, Cork, Waterford y Wexford. Desde las montañas del suroeste hasta las playas del oeste de Cork, el mar es la espalda de una comarca que ofrece al turismo la práctica de todo tipo de deportes acuáticos, playas románticas y deliciosos mariscos. El norte de Kerry es conocido como la ca- pital literaria del suroeste, cuna de escrito- res como John B. Keane, Brendan Kennelly y Bryan MacMahon. Los nativos de Cork, Capital Europea de la Cultura 2005, presu- men de que su ciudad es la auténtica capi- tal de Irlanda, con sus modernos cafés y vi- brante vida nocturna y es conocida como el epicentro del jazz.

Ambos condados for- man parte de la antigua provincia de Muns- ter. Mientras en Kerry, puede empaparse del viejo patrimonio irlandés, descubrir la mon- taña más alta del país –Carrauntoohil– y via- jar a través del paisaje a la edad del hielo de hace 10.000 años o a la medieval de hace 600 años, en Cork puede visitar el castillo de Blarney, uno de los más antiguos de toI da Irlanda. Es famoso por su piedra de la elocuencia. Dicen que tiene el poder de otor- gar esta cualidad a todo aquel que la bese. Y si están en Cork y son amantes del whisky no pueden descuidar la visita al Jameson Heritage, una destilería del siglo XVIII ubi- cada en Middleton. La región de Munster es considerada la cuna del turismo irlandés, aquí se encuen- tra amistad y hospitalidad al estilo antiguo, principalmente en los pubs y restaurantes de Kenmare, Listowel, Shanagarry, Kinsa- le y la península de Dingle, una de las zo- nas más vírgenes de toda la isla.

TEATRO, OSTRAS Y VIKINGOS

 En el sureste, está el condado de Waterford, un microcosmos de ondulantes montañas y suaves colinas arboladas, con vestigios celtas, vikingos y normandos y una zona Gaeltacht (de habla irlandesa). Waterford es la ciudad más antigua de Irlanda, un lugar cosmopolita de gran actividad artística, que sin embargo mantiene su tradición. Una ex- cursión obvia es la visita a la fábrica del afa- mado cristal de Waterford. La carretera des- de Dungarvan hasta Ballymacarberry le lle- vará por el Valle Nire hasta las agrestes mon- tañas Comeragh. No descuide el Festival de Teatro de Kilkenny ni las ciudades, pueblos y jardines de Carlow, Clonmore, Hackes- town, Kildavin y Killeshin, conocidos como la Suiza irlandesa. Wexford es un destino ideal para los amantes de la ópera, las ostras y la histo- ria. Más al sur, se encuentra la península de Hook, el famoso faro del siglo XIII, proba- blemente el faro activo más antiguo del mun- do, que actualmente está abierto al público.

Europa
Capital Dublín  Superficie 84.123 km2
Población
5.526.105 habitantes   Idioma  Inglés, gaélico
Moneda Euro (República de Irlanda), Libra esterlina
(Irlanda del Norte)  Industria Textil, informática…
Conducción  £Ojo! Se conduce por la izquierda

En todo el sur, en- contrará fascinantes tesoros arqueológicos e histó- ricos –antiguos dólmenes, imponentes aba- días y grandes centros medievales–, pero también vida nocturna, festivales y una am- plia oferta de actividades deportivas, des- de jugar a golf en los campos de Ballybu- nion o Killarney hasta montar en kayak hacer escalada, senderismo, montar a ca- ballo o bucear. Irlanda es una postal en movimiento, e decorado de una película donde el viajero es el protagonista sin guión, movido por los hilos caprichosos de los Leprechaun, unos duendecillos verdes que viven en los bos- ques, tocan el violín y fabrican zapatos pa- ra un solo pie.

£Cuidado! Pueden colarse en sus zapatos y probar equilibrismos sobre la cuerda floja de la magia. Son muchas las le- yendas que anidan en el alma irlandesa, mu chas las musas que besan la pluma de los poetas. No es casualidad que Joyce, Wil- de, Beckett, Shaw, Swift, Yeats, fueran ir- landeses… Sacada de una novela o metida dentro de otra. Irlanda es tremendamente inspiradora. No es casualidad que U2, The Coors, Sidney O’Connor sean irlandeses.. En cada esquina se pueden escuchar violi- nes, guitarras, flautas, gaitas… Quizá sea e viento, que habla gaélico, pero en esta isla el azar juega con las mariposas como un ti- tiritero. Por eso dicen, y muchos son los que lo han comprobado, que en Irlanda siempre empieza una historia que nunca sabemos cómo acabará.

Waterford conserva vestigios celtas y una zona de habla gaélica

TEXTO ELISABETH FUENTES