HABÍA UNA VEZ UN LUGAR,

en el nor- te de Australia, donde habitaba una de las mayores especies de cocodrilos del mun- do. Eran los más temidos, menos por el conocido cazador Michael Dundee. Eso pasaba en el cine. Lo que hoy es real y si- gue impactando como el primer día es la imagen de este animal prehistórico y co- losal que ha encontrado en el parque na- cional Kakadu su santuario. Es el cono- cido cocodrilo marino, o también llamado cocodrilo porosus australiano, famoso en la ficción y en la vida real por sus gigan- tescas dimensiones. Se siente tan cómo- do en el agua de mar como en los ríos dul- ces, así que no es de extrañar avistar algu- no de estos saurios surfeando por los pan- tanos o comiendo peces marinos y ma- míferos en la tierra. Aquí, el viajero lo tiene fácil para convertirse en Cocodrilo Dun- dee. Eso sí, a vista de prismático.

SANTUARIO DE VIDA

 El parque nacional Kakadu, además, es un verdadero muestrario de naturaleza. Se encuentra a 250 kilómetros al este de Dar- win, la capital del Territorio del Norte, una de las regiones más remotas y agrestes de Australia, y se despliega por 20.000 ki- lómetros cuadrados a través de vastos www.australia.com

 

EXCURSIONES

destinos Los paseos a pie o en canoa permiten descubrir la fauna y la flora de la zona

pantanos, frondosos bosques, mangla- res, selvas y majestuosas cascadas, co- mo las Jim Jim Falls –un salto de agua que se desploma desde 215 metros de altura– o las Twin Falls. El visitante puede descubrir este paraje en su estado más puro, navegando por los ríos tropicales –que suelen acoger un desfile de canoas en busca de grandes y pequeños repti- les, sobre todo en aguas del East Alliga- tor River–, zambulléndose en sus lagos de aguas cristalinas, o paseando a pie por este vergel protegido, que cuenta con más de 1.000 especies de plantas dife- rentes. La diversidad de su fauna también impresiona. Además de canguros y otros mamíferos, el parque Kakadu es una ver- dadera cuna para centenares de aves acuáticas, únicas en la zona, que anidan en las cercanías del Yellow Waters Billa- bong o Pozo de Aguas Amarillas. Otras lagunas de la reserva concentran también un gran número de aves migratorias co- mo jabirús y anhingas asiáticos o cormo- ranes mayores. Es el típico lugar de en- sueño para los aficionados a la observa- ción de estos animales. La época del año más recomendada para descubrir este rincón del mundo es durante la estación seca, es decir, de ma- yo a octubre, para evitar las lluvias. De hecho, en estos meses, la magia del lu- gar adquiere un encanto especial al con- templar su paisaje. El visitante queda completamente embelesado al observar las extensas llanuras y las grandes me- setas de color rojizo junto a las rocas más impresionantes del norte de Australia.

TIERRA ABORIGEN

 Muchos de los que viajan a Kakadu, se- ducidos por las historias de Cocodrilo Dundee, se quedan fascinados con la pu- reza y el misticismo de este lugar. Está habitado por los aborígenes desde ha- ce más de 50.000 años y cuenta con uno de los conjuntos en pinturas rupestres más importantes del planeta. El visitan- te puede contemplar las increíbles imá- genes de ritos y cacerías pintadas o gra- badas sobre la roca, como en Nourlangie Rock o Ubirr, donde los dibujos tienen 35.000 años de antigüedad. De hecho, este parque es el que más conserva la cultura aborigen de Australia, ya que, en la actualidad, concentra el mayor núme- ro de comunidades nativas del país. En este lugar lejano, la raza autócto- na sigue explicando a los visitantes le- yendas de dioses y tocando el didjeridoo, un instrumento fabricado con rama de eucalipto que imita el canto del viento y de los pájaros. Por eso, Kakadu es más que naturaleza y cultura aborigen. Es una fuente de vida salvaje y, desde 1981, pa- trimonio de la humanidad.

 

TEXTO MONTSE GARCÍA