PUESTOS A BUSCAR razones que justifiquen la denominación de Midi-Pyrénées como región del agua, basta con observar la que seguramente es la obra de ingeniería más importante de la zona. El Canal de Midi, considerado desde 1996 patrimonio de la humanidad, une Toulouse y Sète, ya en la orilla del Mediterráneo: 240 kilómetros de canal que fueron excavados por las manos de 12.000 obreros durante 14 años. Se necesitó plantar 45.000 árboles para sostener sus orillas, así como construir 350 obras de arte, entre puentes, esclusas y acueductos. Estas cifras dan una idea de la amplitud y la complejidad de la obra de Pierre- Paul Riquet, que originariamente era recaudador de impuestos en la región del Languedoc. Inaugurado en 1681, el canal se alimenta del pantano de Revel que, a su vez, se nutre de los riachuelos que se escabullen de la Montaña Negra.

LA GRAN EVASIÓN

En barco, sobre el Garona, se descubre otro Midi-Pyrénées: una ciudad de Toulouse que aparece grandiosa, con sus muelles, el puerto de La Daurade, la Escuela de Bellas Artes, el puente Neuf, construido en el siglo XVI… Pero la máxima representación del turismo fluvial nos devuelve al Canal de Midi, donde se puede alquilar y tripular un pequeño barco sin necesidad de carnet de navegación o descansar en un pequeño hotel flotante. Estas son dos de las muchas maneras de apreciar la dulzura de sus orillas, los pueblos típicos de la región o las floreadas casas esclusas. Y si nos cansamos, siempre se puede abandonar el barco temporalmente y adentrarnos en terreno firme sobre una bicicleta. Entre Valence-sur-Baïse y Buzet, la parte navegable del río Baïse atraviesa con sus meandros la región de la Gascuña. Barcos y house boats se van saludando a lo largo del Lot, que ofrece 70 kilómetros de un recorrido maravilloso: yendo hacia Saint-Cirq-Lapopie, el río encerrado entre acantilados blancos desciende hacia Cahors y sus viñas. Igualmente, el Tarn propone originales paseos en gabarras, desde donde admirar la silueta de la ciudad de Albi o el viaducto de Millau.

ESCAPADAS TERMALES

Yacusis, hammans, cascadas, piscinas de remolinos, relajantes baños en cabinas de masaje con música… Si se traza una ruta del bienestar en Francia, Midi- Pyrénées sería una etapa ineludible. Aquensis (en Bagnères-de-Bigorre), Balnéa (en Loudenvielle), Sensoria (en Saint- Lary)… Son muchos los spas termales y espacios termolúdicos que, diseminados por los Pirineos, acogen a mayores y pequeños entre algodones de lujo y originalidad, por la arquitectura y los ambientes temáticos: los vapores de Oriente, el clima amerindio o los cañones aragoneses. Dinamizada por una búsqueda constante de calidad y el conocimiento de la alta tecnología, la cura termal es particularmente eficaz para los problemas respiratorios de los niños, el reúma, los traumatismos o los problemas metabólicos como la obesidad. Y desde la antigüedad, Midi-Pyrénées ha sabido aprovechar estos beneficios que, de forma generosa, regala la naturaleza. No en vano, ya se ha convertido en la cuarta región termal francesa, con 17 estaciones de este tipo.