HAY OTRO PARÍS.

Un París para quie- nes conocen ya sus clásicos atracti- vos, como la Torre Eiffel, el Louvre, los Campos Elíseos o Montmartre; un Pa- rís que presenta este invierno un nue- vo y fascinante rostro. Un rostro mar- cado por sus nuevos museos, con apa- sionantes exposiciones, además de sus nuevos eventos llenos de creatividad y magia, un conjunto que conforma una oferta cultural sin límites. Hoy, como ayer y como mañana, la capital de Francia bien vale un viaje. En París la vida no se detiene y, des- de el prisma cultural, ahora ha dado a luz a dos nuevos museos.

 El primero de ellos es el nuevo e impresionante Museo del Quai Branly, situado a los pies de la Torre Eiffel, obra del famoso arquitecto Jean Nouvel. Además de sus 3.500 obras relacionadas con las artes y las civilizaciones de África, Asia, Oce- anía y América, ahora presenta la ex- posición ¿Qué es un cuerpo?, con cua- tro partes dedicadas a los muertos, lo divino, el otro sexo y el reino animal. El segundo es el renovado Museo de las Artes Decorativas, que presenta un conjunto único en Europa en su espe- cialidad. Con unos 150.000 objetos, sus colecciones son un claro testimo- nio del arte de vivir francés, de la ex- periencia de los artesanos, de la in- vestigación y de la creatividad de los artistas, desde la Edad Media hasta nuestros días. Pero, quienes visiten ahora el París que se ha vestido con sus galas navi- deñas podrán comprobar que la ofer- ta cultural es inagotable.

Para confir- mar esta afirmación basta con enume- rar algunos de los más destacados acontecimientos ahora en curso, todos ellos perfectamente enumerados en la guía El arte contemporáneo en París y su región: DErase una vez Walt Disney, en las Ga- lerías Nacionales del Grand Palais. DCinco mil millones de años, en el Pa- lacio de Tokio. DPaisajes fugados de Xavier Zimmer- mann, en la Abadía de Maubuisson, en Saint-Ouen-L’Aumône. DYves Klein, cuerpo, color, inmaterial, en el Centro Georges Pompidou. Con todo, no es imprescindible de- dicar todo el tiempo a la cultura, por- que París sigue siendo un lugar ideal para disfrutar del placer de ir de tien- das, empezando por las archicono- cidas Galerías Lafayette; de con- templar los diversos espectá- culos de music-hall que ofre- cen las famosas salas del Li- do o el Moulin Rouge, o de sentarse cómodamente a la mesa en uno de sus restau- rantes, cafeterías o bistró. Además, si se desea des- cubrir la ciudad más emble- mática de forma diferente, Paris Vision ofrece una se- rie de recorridos por di- versos itinerarios. Si se trata de gozar de una ce- na romántica, nada co- mo los Bateaux Pari- siens que recorren las iluminadas aguas del Sena. Aunque si lo que se prefiere es conocer los alrede- dores, nada como Fointainebleau, Versalles, Au- vers-sur-Oise o Provins.

Deliciosa noche en tren

A París se puede viajar en avión, por carretera y, por supuesto, en tren. Pero, sin duda, desplazarse a París y su región a bordo del Tren- hotel Elipsos constituye una ex- periencia muy recomendable. Con salida de Madrid o de Barcelona a última hora de la tarde y llegada a París a primera hora de la maña- na –y viceversa–, el Elipsos per- mite disfrutar de una agradable ve- lada en la cafetería, cenar muy satisfactoriamente en el restauran- te, dormir plácida y confortable- mente en la cabina, desayunar y, descansado y preparado para afrontar la jornada, desembarcar en el corazón de París. De esta for- ma, el tren permite aprovechar al máximo el tiempo disponible, al- go realmente esencial cuando la visita es de fin de semana.

TEXTO ALFONSO ESPINET

 LA PROPUESTA

 Un recorrido que va más allá de los lugares más conocidos y de los museos más concurridos