SIENDO SINCEROS, no hay destino perfecto. Se idealizará más o menos, pero cualquier punto del mapa señalado al azar tendrá sus pros y sus contras. Bangkok, por ejemplo: hace unas décadas que ha ido transformándose para convertirse en una de las ciudades más modernas, seguras, cosmopolitas y sofisticadas de Asia. Pero, siendo objetivos, también es una de las más incómodas debido al tráfico, la humedad y el calor. Y eso, con las distancias enormes que hay que salvar para ir a cualquier parte, no es precisamente agradable. Por eso, si se tiene poco tiempo, mejor ir a golpe de taxi (que son baratísimos) o de tuc-tuc. Bangkok, además, ha llegado a ser la capital más chic del sureste asiático. Su bullicio y caos no conseguirá que gane el premio a la ciudad más bonita, pero la conocida como ciudad de los ángeles no tiene rival en cuanto a carisma, energía, historia, moda, aventura y rarezas. En Bangkok todos los elementos están mezclados y lo antiguo y tradicional está en armonía con la vanguardia más absoluta. Hoteles boutique, restaurantes de diseño, bares en rascacielos, spas urbanos, tiendas a la última en decoración… Y moda y más moda en centros comerciales con primeras firmas europeas. Pero a mitad de precio.

HACIA EL SUR

Las costas de Phuket –conocida como la perla del sur– están bañadas por las aguas del mar de Andamán, en el golfo de Phang-Nga. Aquí se concentran algunas de las mejores infraestructuras turísticas del país y bellísimas playas, las mejores de la costa occidental, unidas por una carretera panorámica. Entre ellas, destacan Nai Han Beach, la más meridional, las fascinantes Kata Noi y Kata Beach, la larga Karon Beach y las solitarias Nai Yang Beach y Mai Kaho Beach. Navegando por el paradisiaco mar de Andamán echamos el ancla en otro escenario paradisiaco: las islas Phi-Phi. Se trata de las ínsulas más famosas y fotografiadas de Tailandia. Las más conocidas son Koh Phi-Phi Leh y su hermana mayor Koh Phi-Phi Don. La primera se hizo famosa porque en ella se rodó la película La playa, con Leonardo Di Caprio. Este paseo por el sur más chic y distinguido de Tailandia finaliza en la isla de Ko Samui, emplazada a 80 kilómetros de la costa de Surat Thani. Considerada la tercera isla más grande de Tailandia, forma parte de un archipiélago integrado por 80 islas donde el cultivo del coco, junto con la pesca, son los principales medios de vida. Aunque hasta hace prácticamente dos décadas era una completa desconocida, hoy se ha convertido en uno de los destinos más idílicos y exclusivos. Desde las islas del este, protegidas por el golfo de Tailandia, hasta el sur profundo bañado por el mar de Andamán, todo el paisaje es una amalgama de playas de ensueño, aguas cristalinas, islas tranquilas o bulliciosos puntos costeros donde cada noche se celebran grandes fiestas al aire libre. A los lugares más conocidos y de gran afluencia turística como Samui o Phuket, se están uniendo nuevos destinos para viajeros que buscan más intimidad, independencia y exclusividad. Estos últimos destinos como Krabi, Ko Lanta, Ko Tao o Trang han ido creciendo en adeptos aunque todavía no ha llegado la especulación y continúan siendo auténticos paraísos. Los hoteles que están comenzando a asentarse en esas zonas están ya pensados para un nuevo turismo, más concienciado con la naturaleza y que busca actividades al aire libre y noches tranquilas a la luz de las velas o de la luna. Sí. Cada destino tiene sus pros y sus contras. Aunque en Tailandia, el mayor obstáculo es que, antes de quererte dar cuenta, hay que volver a ponerse a hacer las maletas para el regreso.