Fotos y Texto. Alvaro Laforet IG/TW  @AvaroLaforet

Los vikingos, muy lejos de ser los vándalos que la historia injustamente les había bautizado, comenzaron a colonizar algunos territorios de Irlanda sobre el año 830 d.C. Los pueblos de Cork, Limerick, Waterford entre otras ciudades del sureste de la isla fueron de origen vikingo.

La moderna y cosmopolita ciudad de Cork es una la más poblada de la zona. Esta localidad tiene una vida cultural y artística muy animada. Los centros de arte como la Galería Crawford y Triskel Arts son un “imprescindible” para los forofos del arte, donde se puede ver una de las piezas más famosas del arte antiguo, el lanzador de disco original del siglo V, “Discobolus ateniense”.

El “English Market” es uno de los mercados más antiguos del mundo. Su existencia data de los tiempos del rey James en 1610. Es uno de los lugares más populares donde sus habitantes compran todo tipo de productos de elaboración artesanal.

Cobh, Alvaro Laforet©

Para las personas de morro fino, el restaurante Greene’s (https://greenesrestaurant.com/) ofrece una experiencia gastronómica increíble bajo la dirección del Bryan McCarthy.

Irlanda en general y Cork en particular tienen una cultura del “pubbing” muy arraigada. Es tradicional que los irlandeses vayan a los pubs a comer y cenar. A partir de las ocho de la tarde comienza la fiesta. A lo largo de la noche, los irlandeses tanto jóvenes como los más adultos tienen muy arraigado en su cultura el beber cerveza y cantar canciones tradicionales.

SIGUIENDO LA RUTA VIKINGA

A las afueras de Cork, es interesante visitar un pueblecito con encanto llamado Cobh. Como dato curioso, el puerto de esta pequeña localidad fue la última parada del Titanic antes de su fatal desenlace. Se construyó un museo en su honor.

Sus coloridas casas así como la impresionante catedral de St. Colmans dibujan un bucólico pueblo de ensueño. Como dato a destacar de este edificio, su aguja tiene una altura de 100 metros de altura y sus 42 campanas que forman el carrillón más grande de Irlanda.

En la misma zona, se puede visitar la famosa destilería de whiskey “Middleton” (www.jamesonwhiskey.com). Es muy interesante relazar la visita guiada que la destilería ofrece donde se explica el proceso de producción del whisky acabando con una degustación de esta bebida.

Otra de las ciudades donde dejaron huella los vikingos fue Waterford. Esta ciudad es la más antigua de Irlanda y parte del Triángulo vikingo, que data del siglo IX, época en la que llegó dicha civilización.

Ruta Galetach, Alvaro Laforet ©

Los emblemáticos edificios como la Torre de Reginald son un signo del paso de este pueblo por la isla. Es interesante visitar el Museum of Treasures (www.waterfordtreasures.com), integrado por 3 museos que cuentan la historia de la fundación de la ciudad por los piratas del mar, los vikingos, hace más de 1.000 años.

Waterford, además de su carga histórica, tiene una vida cultural muy latente. En muchas fachadas de la ciudad se pueden apreciar grafitis que componen una ruta de “Street Art” muy conocida en la zona.

¿Sabías que Waterford tiene una de las fábricas de cristal más famosas del mundo? Waterford Crystal produce artículos de lujo de bajo las marcas Wedgwood y Royal Doulton.

Quien después de tanta dosis cultural quiere hacer un alto en el camino, nada mejor que hacerlo en bicicleta. Irlanda está lleno de vías verdes donde ciclistas y corredores disfrutan de las maravillosas vistas mientras hacen deporte. Una de las rutas más hermosas es la Waterford Greenway (http://www.deisegreenway.com/), que es una de las vías verdes más largas de senderismo y bicicleta, que se extiende lo largo de 46 km desde Waterford a Dungarvan.

Waterford Greenway. Alvaro Laforet ©

La ruta Gaeltacht en el sureste de Irlanda Gaeltacht na nDéise, situada entre las preciosas costas de Dungarvan y Ardmore son de las más impresionantes y pintorescas del país.

Ardmore tiene hermosas y largas playas de arena fina. En lo alto de uno de los numerosos acantilados que tiene la zona, se asienta la hermosa torre redonda de St. Declan’s construida en el siglo XII. En este mismo lugar, vale la pena comer en el restaurante Cliff House Hotel. Fue galardono con una Estrella Michelin por su creatividad culinaria (https://cliffhousehotel.ie/).

 

Oficina de Turismo de Irlanda www.ireland.com