Valonia

Valonia es una de las tres regiones del paisaje institucional de Bélgica. Además de su orientación hacia las tecnologías de vanguardia, la región destaca por sus múltiples atractivos turísticos, que la convierten en una visita obligada pa- ra cualquier viajero con inquietudes. La ruta de la cerveza, por sus preciosas abadías, es una cita ineludible para conocer los entresijos de esta bebida.

LA CERVEZA

es uno de los productos más antiguos de la humanidad. Su ori- gen se sitúa en Palestina hacia el 8000 antes de Cristo, cuando se obtenía ma- cerando pan de cebada en agua. Los sumerios ya desarrollaron una decena de cervezas diferentes. Más adelante, los babilonios diversificaron la gama con, al menos, 34 variedades. Años después, en Egipto ya existían verdaderas cer- vecerías de Estado, con estos vinos de cebada que servían de ofrenda a los dio- ses. La cerveza llegó a Europa hacia el 5000 antes de Cristo, siguiendo dos corrientes: la danubiana (Europa del es- te) y la mediterránea (sur de Francia). Los diferentes pueblos apreciaron esta bebida, que hoy constituye un manjar en múltiples países del continente. La región de Valonia, en el sur de Bélgi- ca, ofrece una ruta apasionante con la cerveza como gran protagonista.

PASADO Y PRESENTE

A 30 kilómetros al sur de Bruselas, en el hueco de un valle rodeado de bos- ques y pasto, se encuentra la Abadía de Villers-la-Ville, primer punto de paso de la ruta de la cerveza. Clasificada co- mo patrimonio nacional excepcional de Valonia, sus ruinas son uno de los lu- gares arquitectónicos más bonitos de Europa. Cargado de su pasado, este lugar está animado durante todo el año con múltiples manifestaciones cultura- les: espectáculos teatrales o de corales al aire libre, conciertos, exposiciones… La siguiente parada se sitúa en el pe- queño pueblo de Purnode, que acoge la Brasserie du Bocq, una de las más importantes fábricas independientes de Valonia. Entre las cervezas elaboradas y comercializadas por ella, están la Gau- loise Blonde, Brune et Ambree, la Saint Blonde et Brune, la Deugniet y la Regal Christmas. Todo empezó en 1858, cuando el agricultor Martín Belot elabo- ró por primera vez una cerveza en las dependencias de su granja. Al principio, sólo era producida en invierno, cuando las labores del campo dejaban a los tra- bajadores medio en paro.

Las abadías de la región descubren los secretos de una bebida genuina  

Poco después de la primera guerra mundial, la Gauloise, cerveza negra de fermentación alta, fue elaborada por pri- mera vez. Desde el inicio, su éxito fue incontestable. Hoy en día, es la varie- dad más antigua de cerveza producida en la Brasserie du Bocq. Después de 140 años de competencia profesional, nada ha cambiado en el arte de la ela- boración de esta bebida. Y, aunque la sociedad haya sobrepasado su cuadro regional, no por ello es menos familiar. La ciudad de Dinant es otro de los ejes de la ruta. Situada entre un acan- tilado y un río, muestra un gran atrac- tivo turístico, encabezado por su for- taleza y el museo de las armas. Desde aquí se llega a la Abadía de Leffe, un en- cantador lugar fundado en el año 1152, cuya primera referencia respecto a la cerveza es del año 1240, cuando el prior fundó una cervecera justo al lado de la bahía. Entonces, esta bebida tenía una utilidad sanitaria: ante la imposibilidad de verificar si el agua del manantial era potable, la comunidad halla en la fabri- cación de la cerveza un medio prác- tico de resolver una duda tan crucial gracias al proceso de saneamiento a través de la fermentación. En la actuali- dad, la abadía cuenta con cuatro tipos de cerveza: la Leffe Blonde, la Leffe Bru- ne, la Leffe Triple y la Leffe Radieuse.

Tras pasar por las gru- tas de Han, unas cuevas de 16 kilómetros de largo (tres de ellos visitables), se puede acceder a la ciudad de Rochefort, donde los trappis- tes producen cerveza de gran calidad, y a la abadía Notre-Dame de Saint-Rémy, que posee tres tipos de cerveza, pero de producción restringi- da. La Brasserie d’Achouffe, cuyo pri- mer braceo fue en 1982, es la próxi- ma parada de la ruta que concluye en la ciudad de Durbuy, en la que destaca La Ferme au Chene, una auténtica fá- brica artesana de cerveza. Aquí se ela- bora la Marckloff, cuyo sabor per-petúa una tradición centenaria. Las abadías de la región descubren los secretos de una bebida genuina